jueves, octubre 15, 2009

LECCIONES DE SINESTESIA IV: TÁCTILES


ACICALADO

Borrado aroma de jazmín
hoy te vuelvo a sentir
como nunca antes ayer:
no te esfumes otra vez.

Cambiaste mi nombre
y mis reflejos rotos
por una brisa oscura
de belleza inmadura.

Arriba medio cielo
y una luz dormida
pendiente de la nada.
Abajo un árbol
crece sin raíces
que lo aferren al suelo...

Y en medio la mirada imposible,
imágenes perpetuadas por el sol.


DIECINUEVE

Para ese entonces
estaré marchando entre huracanes
directamente hacia mi perdición...
Ciego sólo el espejismo fosforescente
de tu cuerpo
voy a ver en el vacío.

Para ese entonces
tendré que sacar mis impulsos
del pequeño cofre del centro de mi alma...
Me vas a encontrar
esperándote enfrente del mundo,
con una flor en el saco de la desolación
y las venas en las manos.

Tal vez no habrá lugar para las palabras...
maldita será la hora en que me de cuenta
que me urge besarte.


AUSENCIA

I
(dichos de una sirena a un capitán de barco de botella)

Tus palabras se secan
hartas de invierno
y me fundo en tu lecho,
en el deseo de tus huesos...

con esta brisa que condena
a recordar tu respiración.
Mi voz es el arma
que desangra tus sentidos,

a veces armonía
que adormece tus vacíos
en el triste regazo

de sonetos impíos
que quieren decirte nada...
que quieren decir: “te quiero.”

“Dicen que te vas. Yo me muero.”


                      Ilustración por Juan Cruz Suárez Pryjmaczuk

II

Botella a la deriva en barco estático.
Un marinero no sueña con agua dulce:
simplemente desea tal vez a la última de las sirenas.
Aunque abra las ventanas afuera no será París.
Aunque baje las escaleras no voy a estar en el cementerio.
Aunque sea desterrada del cielo la tormenta
seguirá mi alma eterna disolviéndose en la tempestad.
Busco alguien más extraño que mi reflejo...
y unas ganas de resucitar.
Que me trague la madera,
ser ajeno a la electricidad,
ser fuego y que todo vuelva al principio,
cuando no te conocía.
Pero no puedo ser un apátrida de lo que siento.
Me he vuelto un ser historia, un círculo concéntrico
sobre mí y por mi culpa.
A presión normal y temperatura constante
mi sangre se fue por el drenaje,
recorre los acantilados cordones de la veredas
de una realidad irrealizable.
Escuché como caía mientras viajaba
en una ida sin retorno,
me rompí los labios no como me hubiese gustado.
Miedo y por eso el silencio y la música más bajito:
todos caminan fingiendo normalidad, pureza y dignidad,
pero el olor a esencias podridas no se puede disimular.
¿Y los roedores? ¿Qué hacemos con los roedores?
Pueden meterlos en una bolsa, arrojarlos en mi cerebro
y que se pierdan, o que se topen
con la bestia desnuda,
que llora cuando se le derriten las manos
por querer abrazarte en tu gélido altar sin estrellas
desde la última vez
que dijiste “nos vemos”.

Yo te llamo.
¿Cuándo?

Cuando tenga tiempo.  


Y HUESOS

No sabe que mientras duerme
alguien la está pensando...
no sabe que estando despierta
alguien la está soñando.

No sabe que ha desatado
la más incierta melodía,
que principio ni fin tiene
ni tiene tampoco armonía...

Pero sabe a qué hora desaparece el día
y como hacer desaparecer las horas...
Sabe también que va a encontrarme:

esperando para verla cada tarde
detrás del empañado cristal
que hoy separa su alma de la mía .



EN EL ZAGUÁN DEL VALLHALLA

Sos un ángel, sos un ángel
y te están llamando
así es que tenés que dejarme
sin siquiera haberme conocido...
Pero no voy a extrañarte
porque descubrí que el mar
trae la brisa que lleva tu nombre.

Es probable que no vuelvas
o quizás que nunca te hayas ido...
¿Acaso fuiste una hermosa ilusión
bajando las escaleras?
¿El sueño de una noche?

Vos sos un ángel
y yo barro revuelto
obligado a ser hombre.

Te están llamando.
Fue un placer.


SOLO DE VEZ EN CUANDO VUELVE

Yo no sé por qué nunca me gustaron sus ojos,
tal vez porque me recordaban
a las tormentas de mi niñez.
Yo no sé porque nunca me gustaron las tormentas,
tal vez porque los truenos
caían presagiando su mirada.

Perdimos el color
como una gota de vino
que se diluye y desaparece
naufragando en un vaso de agua.
Perdimos el color como el humo que se expande en la niebla.
Nos perdimos.

Y me escribió en violeta "siempre"
con una birome cínica que reía
y que nada sabía de promesas
sobre una filosa y pálida hoja
que hoy grita en el placard
herida de sal y muerta de olvido.


A DIEZ DIAS

Las nubes se ciernen sobre mí, como ocultándome del sol,
como queriéndome proteger del cambio de estación
que todos los años se lleva mi sangre
a pasear por otros delirios y mares innavegables.

Pero ella llegará, irremediablemente y con perfume,
con manos tibias y ocasos tardíos,
con un vestido de lloviznas floridas
y los brazos repletos de gorriones chiquitos.

Llegará con su veintiuno de septiembre
entre algodones de azúcar y caramelos,
sobre el rocío de las damas de noche
jugando al arco iris con lunas y cometas.

Y yo que soy el patriarca del silencio
no sabré qué decirle ni cómo mirarla...
Y yo que no sé si estaré cuando llegue,
no quisiera irme sin que antes me viera:
quiero regalarle mi inocencia.

¿Quién dijo que yo estaba hablando de la primavera?
No... yo simplemente hablaba de ella.





martes, octubre 06, 2009

LECCIONES DE SINESTESIA III: GUSTATIVAS




REFUGIADOS

Las noches no hablan de mañana
porque están ebrias de rocío,
las grises se acuestan temprano
porque están sobrias de color.

La cordura tiene el doble de filo,
hiere demasiado sin saber pensar,
pero muchos danzan con la locura
y siguen jugando a la libertad.

En los cruces ver pasar la tribu,
tan vestida y tan desnuda:
despreocupada de la obscenidad
de exhibir toda su estupidez.

Nosotros intentamos resguardar
hasta las lágrimas que se nos caen
(tratando de que no se rompan),
porque un día van a escasear,
pocos son los que lloran por llorar.

Ahora preferimos la incertidumbre
al encierro de la materia,
no queremos cuerpos de hojalata.

Amnesias terminales del final:
la humanidad? En el guardarropa...
botellas vacías y lenguas que chocan
sin palabras en la guerra de carnes...

Nosotros buscamos en la hojarasca
lo que ahora nadie ofrece
(o no quieren darnos):
alteraciones en la plaza,
calma en la depresión de la cama.

Nosotros refugiados de nosotros:
sin disfraces, sin oro y en silencio...
no hay ni habrá allá dentro
donde podamos ser concebidos.
Habrá que resignar y seguir

nosotros refugiados de nosotros.


ALBEDRIO

Permiso, déjenme pasar,
busco un par de cosas,
me iba a matar...
una daga, un revólver,
una estampa de María,
de mi padre un crucifijo...
Hijo de Dios,
hombre del hombre,
libre albedrío.
No pido que me avalen,
tampoco que me entiendan,
solamente necesito
no ser condenado
o en todo caso ser juzgado
por la justicia del ex-simio.

Ironía: defender
la hipocresía.
Conversión a un sistema
o daños colaterales.

La pólvora es perfume
en un estadio o festejo:
pero más allá los fuegos
de los infelices juegos
no son artificiales...
Mocedades
distintas,
mundos iguales...
Soñé nubes cayendo
sobre un campo soñado
y vi el final: fábricas
de embriones violentos,
de tumbas para los vivos
y compañeros para los muertos.

Hipocresía: ignorar
una ironía.
Daños colaterales: te amo
y lo disimulo.

Y la neblina crece
desde mis ojos
hasta tus miedos...
abraza melancolía
y nada más.






DECLAMATORIA

I

Hoy seré yo,
pero otros no serán mañana.

Vivimos de los laberintos,
de metros y metros de intestinos,
de las vueltas de la oreja
y de mojar la sandía en vino...
sólo para no aburrirnos
de comer como bestias y andar vacíos.

Somos generadores de pleitos,
de tristes opiniones,
de autos chocadores
y de sucios cerdos glotones...
sólo para no aburrirnos
de acostarnos sobre fuego y tener siempre frío.

Vivimos acostumbrados
a los acordes desafinados,
a los clavijeros tan clavados
y a que de tanto nos toquen tener los trastes paspados...
sólo para pasar desapercibidos
y así formar parte
del coro del Olvido.

II

Las manos se hacen tinieblas
mientras cuido a estos niños
hambriendo de muerte
y con la inocencia llena de sangre.

He tratado de esconderme
bajo el llanto de un sauce viejo:
es triste y no tiene sentido
porque este miedo va por los huesos.

Pero detente esta vez,
las puertas del hastío
son vitreaux esperando romper

y yo no tengo fuerza
para imponerme al otoño
que te quema los pies.


SILENCIO...

I

Pidió un sordo en esta Babilonia descuartizada
y se le cagaron de risa:
la combustión interna de los motores,
un avión que grafitaba las paredes del cielo,
reducida al ridículo la Quinta de Beethoven,
las teclas que muerden los teclados
en un jazz melancólico
y en una oficina con tendencias suicidas,
un cortocircuito de luz de neón,
un zapatero,
un clavo y un martillo,
los grillos y el violín,
el telégrafo, Morse y SOS,
el murmullo
(todos dicen algo pero juntos no dicen nada),
la olla para el guiso
que se cayó a medianoche,
la estática... y la histérica también,
el roce de las hojas de los árboles y los libros,
la fiebre del enfermo (la mía)
que aturde al familiar,
el lado oscuro de la luna
y el lunático que está sobre la hierba,
un mudo que baila tap
Y etcétera también...

¿Cuándo vas a entender
que el silencio no existe?
Te destruiría los tímpanos
y aunque fueses
único en el Universo
no podrías contener
demasiado tiempo la respiración
ni ponerle una sordina al músculo vital.

El silencio es
meramente un estado emocional.

Yo conozco el silencio...

aunque todavía no se si es en realidad
que nadie me dijo lo único
que quiero escuchar.

II

¿Por qué si hay un par de zapatos abandonados
yo veo una ausencia de cuerpo?
¿Por qué mientras todos celebran la primavera
yo le llevo sus flores al cadáver del invierno?

Me estoy yendo.
Caminando hasta el final de la noche:
¿se llega a algún lugar en el tiempo o en el espacio?



CAPTIVA

Se emborracha
con el vapor que el rocío
levanta al caer
y se eleva en los
círculos de humo
del ambiente más puro.
¡Maldita sea tu estampa!

Alucina en haz de luna
atrapada en el misticismo
de una lámpara fluorescente
                                                de la luna fluorescente
                                                atrapada en haz de lámpara
                                               de misticismo alucinógeno.


WATCHING GIRL

No sería extraño que te pida
el campo léxico de “vida”
y que vos primero digas “muerte”.
Un lustro que pasó corriendo
se llevó mi pena y mi euforia,
y como si fuera poco
la sequía de mis ojos.
Mira el muro,
mira al transeúnte,
mira el vacío
con el que la estoy mirando:
los ancianos no van de la mano
de la vejez que los lleva
del banco al hospital.

Afuera un hijo con tormenta,
con piedras preciosas semilíquidas
engarzadas en la espalda
baila con una ausencia
vestida de luto
en un parque memorial...
Ha perecido el último de los recuerdos,
asesinado por la nostalgia
a traición, por el frente.

Mira el muro,
mira al transeúnte...
Mirame:
estoy desapareciendo.


PLEGARIA PLUVIAL

Transfiguré eco de mi risa,
al derecho y al revés,
pero doblar en la esquina
no es desaparecer...

Es que en este nacimiento solitario
de pájaros paralíticos de colores invisibles
se gana muchísimo menos
de lo que se puede perder.

Perdón por haberte descuidado
el próximo pasado,
me desencontré más que nunca.

Por favor no me dejes
naufragando en esta gárgara
de boca de tormenta.

lunes, septiembre 28, 2009

LECCIONES DE SINESTESIA II: OLFATIVAS


PREGUNTAS IN RESPUESTAS

Siempre me gustó
el color que toman las nubes
cuando llueve
a las siete de la tarde.

Siempre creí
que el sol se mantenía vivo
por los fuegos artificiales
de fines de Diciembre.

Siempre pensé
que los perfumes más humildes
eran de flores muertas
los espíritus enfrascados.

                                                               
ESCALERAS

I

El cielo agrietado de una noche malherida,
la suma de peldaños a ningún lado,
las escalas regresivas y los regresos
del fantasma con las ansias vacías,
mientras es sepultada la esperanza joven
por la mala praxis de la astrología,
mientras la ciudad por los cables mata hambre.

Neutral como el cero entre los infinitos.
Neutral como un sendero que no se bifurca.

No creo que seas lo que dices,
tampoco que digas lo que seas,
pero realmente me consta
que soy el ángel de tu sombra,
una baraja aguardando respuesta...

el pánico a tu propio destino.

Es el cielo en su piel más naranja,
es una puta borracha en la zanja ...
es el fuego retorcido con la calma:
es el frío en los polos del alma.


PIERROT CONTEMPORANEO

II

Pierrot por el cielo salió a caminar
y esquivando aviones, preguntas y fantasmas
no pudo menos que asombrarse
al comprobar de la luna la saciedad.
Con la dulce niña niña del columpio,
que a esa altura era una estrella
y que en el circo era una niña,
compartió instantes del mismo viaje:
“Eso no es Marte” ella dijo antes de
por las leyes de péndulo regresar, el quebró
el sur de una constelación... la adornó
con un cristal de nieve
de agua del fondo del mar.
Se asustaron las propietarias de la luna:
se había roto el sentido de saberse orientar...
Lanzaron los inmunes arqueros de la razón
sermones, plegarias y flechas de vulgaridad...
Pierrot aún corre
pero no escondiéndose o escapándose:
sabe que, si se mueve rápido,
más allá del infinito tendrá
un instante en donde descansar.


INTERVALO DE CRECIMIENTO

Corre el tiempo a la niñez,
sangra el cosmos al revés,
cómo extraño el tiempo de paz...
no creo que esto pueda cambiar.
Una utopía es la humedad
de las rutas al final:
siempre difícil de alcanzar,
llegan los que se acuerdan de jugar.

Un chiquito se escapó
y a un mendigo preguntó
si le gustaba vestir así,
y el mendigo echó a reír:
“Niño que me ves así
no te olvides de mi,
ni de esta larga y vieja barba
que mañana será parte de ti.”

La adultez me atrapó,
sin saber por qué, lloré...
extrañe mucho mi tobogán,
los muñecos con miga de pan.

Es mejor permanecer
un poco más en la niñez
a atarse solo los cordones,
a esperar sentado el último tren.

Toboganes de crecer,
melodías para ser,
todas las infancias
van al mismo lugar.


                  Ilustración Juan Cruz Suárez Pryjmaczuk


FUNERAL ADELANTADO

Y cuando retiren las sábanas y observen
sus rodillas sucias de tierra y arrastre,
sus dedos acaramelados de espanto
y que sus pies no alcanzan los de la cama
reconocerán por su escaso tamaño
el cuerpo con ánima lejana
de la infante asesinada.

Tendrá los labios como las uvas moras
y las pupilas más secas que las uvas pasas,
pero mi lástima no oficiará de mortaja
y cuando la levanten no entenderán
cómo es que la rigidez
no hace la parodia de su ajuar:
alabado sea quien deba serlo...

Nadie me vio esta tarde hamacarla entre la hierba,
nadie me vio esta tarde explicándole sutilezas...

nadie me vio esta tarde cortándole un ala al viento del mar.


SUPLICA REPLICA

Una hoja de un árbol
quemada por el frío.
Una hoja de una carta
quemada por las llamas.
Una hoja de hombre
quemada por lo sensible
y lo sensible ardiente
por tu adiós en una hoja.

Y las flores tan lejos de mí
como las golondrinas del invierno,
y el invierno tan cerca de mí
como las flores de los muertos.

¿Dónde van las almas
cuando se aburren del cuerpo?
¿Dónde podré descansar
ahora que se durmió mi sueño?

Estarás viendo distante,
en el útero de la eternidad,
el simpájaro de números
que azotan mi ciudad.
Desde abajo observo
como el humo espeso
se va haciendo costumbre
sin objeción ni sentencia...

Y se lleva ajuares y esencias
y otras cuestiones de libertad...
Y nos deja la niebla, lo oscuro
y otros sinónimos de soledad.

Ya me olvidé
lo que olvidé
cuando me acorde de vos.
No hay dolor,
no hay angustia,
no hay más respiración.


REQUISITOS

Tome la cantidad necesaria de carne molida
y rellénese cuidadosamente las fosas nasales.
Con una hoja de afeitar oxidada
rasúrese el cabello, y la rebelión del alma.
Consígase zapatos de taco o botas altas,
irá pisando cabezas.
No olvide que el té de tachuelas
es áspero al principio, pero luego
los jugos gástricos se acostumbran
y digieren de todo.
Carece de sentido la adquisición de una cama de clavos,
en ningún momento podrá descansar en paz.
Ábrase el pecho a la altura del amor y apague los cigarrillos que                                               
encuentre donde no halle respuesta:
comprenda que usted no es más que esas cenizas.
Ventile sus venas con frecuencia, rompa espejos con la frente,
asóciese a un club de suicidas,
insulte su sombra y cúlpela de su desgracia,
porque si ella no estuviera, usted tampoco.

Si logra adaptarse alégrese y agradezca,
podrá formar parte de cualquier Sociedad.



lunes, septiembre 21, 2009

LECCION DE SINESTESIA I: VISUALES


PIEL

Pensé esta mañana en ponerme
mi clásico disfraz de fantasma
para eludir la muchedumbre...
pero tal vez no podrías percibirme.

O tal vez adornarme
con los ajuares del viento,
viajar en una corriente hacia el oeste
y pasar delante de tus ventanas...

U organizar un suicidio masivo de artistas
para encontrarte entre mis filas
o para dedicarte mi última oda por televisión...

Pero opté por este traje de niebla,
para que me vieras al final de todos los caminos
mientras te escribía mis indecisiones de hoy.

Y ahora, aplastado contra esta suspensión de neumático,
la orgía de palabras cobra sentido
pero sólo para los que no sabemos lo que significa.
Recuerdo esa puerta ajena a la realidad
y a la anciana mendigando virginidad
a los pies de nuestra impureza. Vulgaridad.
¿Qué podemos hacer?
¿Sacar el tapón del drenaje del mundo
y que todo empiece otra vez? Tarde.
Nada se transforma, todo se destruye
o se degenera:
esta potencial vaca se preocupa por la existencia,
nada de quebradas, nada de medicina en facultad.
¿Cómo hiciste para que tus versos fueran tan míos?
Simplemente viajo,
huyendo de ese día, queriendo que sea mañana.


                CENIZAS TIBIAS, CENIZAS FRIAS

I

La luz por la ventana sobre la hoja húmeda
y a mi lado los cuchillos y a la diestra un Cristo.
Un frasco vacío (que no es mi cuerpo)
y una botella a medio llenar (mi alma, mamá).
Mirá la luna porque es mi amor
y hoy también el retrato de mis pupilas
que son claveles de cristal mamá, claveles de cristal...
Y si digo que soy el dueño de la noche
y nadie me escucha no pueden negármelo,
pero tener la noche no es tener las estrellas...
¡Y quién quiere una noche sin estrellas!
Tomame las manos porque las tengo moradas
de tanto apretarlas contra el frío y mis sueños
que son claveles de cristal mamá, claveles de cristal.
No podemos pedir el postre
porque no aprendimos a cenar...
pero por mas que cenemos mañana y pasado
todas las ausencias y el hambre van a estar igual.
Dame uno de tus cuentos y esos libros para pintar
porque el color de mi vida se fue con esos pinceles
que son claveles de cristal mamá, claveles de cristal...
Y ya era tarde pero se me hizo tarde
y mañana tengo que trabajar (Buenos días señora...)
para que se me haga tarde de nuevo (yo llamaba para ofrecerle)
y tenga que volver a trabajar (nada. Nada.).
Mirá la luna porque ya no es mi amor
pero todavía sigue siendo el retrato de mis pupilas
que son claveles de cristal mamá, que son cristales de clavar.


                     Ilustración por Juan Cruz Suárez Pryjmaczuk

II

Cuando se mezclan las fotografías esencialmente
la memoria se emborracha de fantasías
que se proyectan espiralazas en retrospectiva,
y lo que no es no es y lo que no fue no será.

¡Qué fríos los azulejos del baño cuando apoyo la cara!
¡Qué dulce mi reflejo en penumbras... que ternura..!
Y pensar que yo quise ser real y no pude,
este es mi lado correcto: el otro.

El trigo que adornó mis jueves
con la expresión que le robó el color al mar,
los diez poemas que ardieron
en el agua del inodoro,
el perfume de café con subterráneo
actuando la casualidad,
el baile de máscaras que nunca empezó
porque los cuerpos no quisieron asistir...
No puedo más con todo esto,
no puedo más con el eco de esa voz sordomuda
en la cabeza del fantasma,
esa canción que hizo del tiempo
el mejor verdugo de mi tristeza.

Mis dientes hechos polvo y mis palabras espuma,
la noche con su oscuridad ecuestre me atropelló en la tormenta...
tuve que enjuagarme la humedad del placer
con el sudor de mis lágrimas, en un baño de rabia.

Mi reloj surrealista me dice
cuando tengo que no despertar
y cuando leer lo que el enviado del rayo
escribió sobre las paredes de mi habitación.
Mi reloj surrealista me dice
cuando es demasiado tarde
como para llegar temprano,
me marca el paso y se enfurece
cada vez que festejo a contrapunto,
recordándome que mi religión
me prohíbe comer perdices.
Mi reloj surrealista me dice
que estoy enfermo, que tengo vida,
y que lamentablemente es terminal.

Todos están dormidos, soñando con lo que mañana
nunca podrán hacer ni nunca podrán soñar.
Yo estoy despierto, fumando el viento,
desdibujando el espacio y vomitando versos,
con todo el hambre que me comí en esta velada.

Cenizas, sólo cenizas tibias quedarán
cuando vacíen mi cuerpo con una pala,
cuando el incienso se aleje tanto
que parezca un aroma enquistado en el cielo,
cuando lloren los sauces por sus hijos leña verde,
cuando el filo del hacha hecha hielo
me corte la historia a la altura del cuello.

Cenizas frías, cenizas frías y unos besos desiertos
que palidecen con el ocaso, aunque alguna vez rieron.
Cenizas frías, ¿cómo iba a saberlo?
Es que miro para adentro… pero ya todos se fueron.

Y tanto corrí, Alicia, que me cansé
antes de dar el último salto,
frente al ombligo de las circunstancias…
no pude verles la cara… me ignoraron.
Y tanto corrí, Alicia, que tal vez  hayas perdido mi rastro,
pero yo ya nunca me voy a ir:
conservada en mi tinta yo te hice inmortal.

Hay una música sin color que tocan los hombres sin brillo,
de compases acéfalos en la tonalidad de la excusa…  
El perro ladra en secreto el infortunio de ser humano
                                (no sabe que, además, es artista).
Y ya son las nueve menos diez y no vamos a encontrarnos,
tal vez no notes ese asiento vacío,
pero yo siento ese vacío asentado, fermentado:
decantó en el fondo de mi garganta
y por eso no sé qué decir.
("No sirvió.", repite mi conciencia).

Mi reloj surrealista me dice
que se acabó el pan y también la torta,
que el vino colmó el vaso
y que el vaso regó el piso
de un jardín agonizante indigno de luz:
de la tierra brotó una melodía
y de la melodía nació una mujer,
a al mujer le salieron espinas
por si algún día debía defenderse de la flor.
Mi reloj surrealista me dice
que el sol salió por error,
que no se enteró que su madre ha muerto hoy.
Mi reloj surrealista me dice
que la soledad es utopía,
que no todo conmigo es perder el tiempo
y que, al final,
del otro lado del espejo,
sólo de vez en cuando las cosas

se parecen a la realidad.


ENESENE

Existir es el producto
de una variación  constante,
nosotros somos sólo
parte de la coincidencia.
Busqué mi forma
en un espejo de agua
y te encontré diciendo
que no soy el que parece,
mas bien el que desaparece
cuando solo estoy.

Abandonando el letargo,
afuera de la botella,
ves que los horizontes
viven de los navegantes.
Ahora que sabés
que pienso en consecuencia
y que mi armadura
es una fantasía en papel maché
hablemos de recuerdos
que puedan sangrar.

Todavía no existo.
Todavía no existo
y la lluvia perfecta
ya empieza a caer.


FILOSOFIA

Acostarse solo,
como se acuesta un poema
en una carta que jamás será entregada.
Acostarse recordando
aquella vez que la lluvia
dijo que de noche no hay cielo
y que cualquier clase de movimiento
puede alterar el desorden del Universo.

Acostarse con la certeza
de saber absolutamente nada,
para tener tranquilidad
durante la rabia del alba
y respirar en cada instante mañana,
porque lo mejor y lo peor de una vivencia
termina siendo sabiduría para el alma.



ANTROPOLOGIA

Yo soy un héroe muerto,
yo soy un nacido a destiempo,
yo soy una indeterminación en potencia.

Yo soy un trovador mudo,
yo soy un soñador contra el piso,
yo soy un cansancio de silencio...

Y sin embargo de mi nada sé,
de vos sólo que ahora no estás...
te pido por Dios que me expliques
por qué se repite mi ser.

Yo soy un príncipe nombrado rey
justo a la caída de la última monarquía,
yo soy una de las tantas
hojas múltiplo de si mismas:
un eje principal,
en el medio de la nada.



RELOJES

I

Misteriosamente un segundo sucede al anterior
hasta colmar minutos que vacían existencias.

Misteriosamente una existencia sucede a la anterior
hasta colmar el vacío lleno de minutos.

Mientras tanto el sol se ahoga en cada ocaso,
con los brazos tendidos hacia el cielo:

tal vez para aferrarse al brillo lunático,
tal vez para no hundirse

del todo en el infierno.

II

Si una imagen es un segundo
y un segundo es un Universo
que no podemos ver enteramente
no es una locura
que acordemos encontrarnos
un día virtual,
exentos de gravedad 
y de necesidad de subsistencia,
a la única hora que rige la eternidad.

Quiero que me extirpen
de estas genialidades descartables,
de los poetas de colectivo, de los inequívocos pedantes,
de la red de redes (mi cabeza),
de las pastillas de lo cotidiano,
de la pastosa adolescencia con primavera,
de esta calle sin sitio: un cuento patético.

Regalame un sueño inalámbrico
o un pasaje a no se
dónde.


¿DONDE?

En los diarios encontrarán:
noticias que ya fueron,
héroes que perecieron,
a los que despidieron
y miento si no nombro
a los que venden perros,
muebles, viejos stéreo,
a los que venden entretenimiento,
sexo y placebo
al mejor postor.
De todos modos
no encontrarán
mi nombre de hombre.

En los diccionarios encontrarán:
definiciones con excepciones,
de sentimientos y acciones;
definiciones con cajones
de nadies sin cojones,
de enfermedades con dolores
y flores de colores
rojos, verdes, azules, negros...
pobres negros sin protectores.
Inútiles las definiciones.
De todos modos
no encontrarán
mi nombre de hombre derecho.

En las enciclopedias encontrarán
la historia de la manzana
que se hizo ver caer,
el estudio de las secreciones purulentas
de los ojos apestados
los sapos de Gonduana
y al sur de Laurasia
un Neandertal y un Darwin,
que la Tierra es geoide
y está suspendida sobre mis pensamientos.
De todos modos
no encontrarán
hombre de modo derecho.

Nadie busca en los espejos
sueños de trapos quemados
los años de reflejos,
la Historia corriendo,
a contra viento el siniestro
y lo maestro tan estúpido
y lo estúpido tremendamente nuestro,
los olores descompuestos
en cinco líneas y un premetro...
verso, inverso, sólo espejo, solo...
De todos modos
no encontrarán
mi nombre de hombre al derecho,

sino al revés.



miércoles, septiembre 16, 2009

PRÓLOGO A LAS LECCIONES DE SINESTESIA

 

Prefacio.
Pensaba en huesos y de repente tuve ganas de escribir algo
acerca de no sé que cosas, personas o etcéteras,
no importa... nunca importa cuando se trata de mí...
Si quisieras definirme no podrías,
si quisieras definirte no podrías,
porque de todas las palabras que pueden describirnos
únicamente conocés las que existen, las de siempre,
las que están en cualquier parte en todo momento...
Que estas lecciones de sinestesia
hagan más interesante tu respiración,
hay un Universo de sensaciones en cada gota de mundo...
¡Y tiene tantas cosas para decirte!
¿Cuánto tiempo le diste mientras te hablaba?
¿Cuántas veces chocaron tus errores contra tu pasión?
Un día tal vez el martillo te golpee fuerte,
y no vas a poder reprocharme tu dolor de miseria...
Yo quise que todo para vos fuera distinto,
pero tal vez no aprendiste a saborear el arco iris.
Llora bebé cuando venga la oscuridad
y no quieras ir a dormir,
llora bebé que yo voy a estar ahí...
Pensaba en huesos y me decidí a escribirte
un par de líneas, unas cuantas líneas,
las necesarias para llenar un librito o dos o ninguno...
Líneas que cuentan historias de villanos profetas,
de princesas indispuestas y héroes selectivos,
países sin fronteras y mariposas prostitutas,
todo en uno y nada más:
¿Qué esperás para agradecerme?
Cuando te des cuenta que el único principio válido es el de
incertidumbre,
cuando hayas descansado en los brazos de la
desesperación,
cuando hayas encontrado alguien que convierta tus tardes
en duraznos que se hacen ciruelas
no vas a necesitar a este poeta de oficio
criminal por vocación.
Que tus hijos nunca se parezcan a mí.
                                                                                                                                                           
                                                                                                                                                  A. M. Jardot.


“...y que el presente
siempre es
el peor momento de la Historia,
un amuleto contra el futuro.
Esto es todo.
Este soy yo.”
Para Mainka.

lunes, septiembre 14, 2009

HOMENAJE



           Ilustración por Carolina Alonso y Juan Cruz Suárez Pryjmaczuk.

Agustín Malhablar Jardot 1985-2003 Q.E.P.D.
"Tus amigos te recuerdan... aunque preferirían olvidarte."
                                                                         Tus amigos.

"¡Un payaso!"
                                                                       Otro payaso.



"Una pérdida... tan lleno de vida."
                                                                           La Muerte.


"Gracias por tus enseñanzas. Aunque no las haya aprendido."
                                                                               Anónimo.